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Filon Alma Corpo


VIDE: PARTES DA ALMA

Las partes del alma y del cuerpo.

Las esferas anímica y corporal se subdividen, a su vez, en partes y facultades. "Las partes del alma y las partes del cuerpo..." (Sacr 73) con las que el hombre nace, reproducen, en las diversas esferas, las complejas tensiones superiores. La subdivisión principal de "nuestra alma" se articula "en dos partes: la racional y la irracional" (Congr 26); mientras que en la esfera inferior se distinguen "la sensibilidad y el cuerpo" (Migr 197; Somn I 33). El nous, intelecto, es la parte superior de la superior ("alma del alma", Opif 66; Her 55), separándose del alma meramente sensitiva1 . A su vez, dentro del cuerpo hay una capacidad luminosa que emerge de la opacidad de la materia: aisthesis o sensibilidad.

Cada una de las esferas del cuerpo y del alma está presidida, pues, por una entidad superior, que se llaman intelecto y sensibilidad, otra de las grandes bipolaridades del lenguaje filoniano y helenístico. En general, intelecto y alma pueden ser intercambiados o invertidos con gran libertad, recibiendo el sentido del contexto. Lo mismo dígase de corporeidad y sensibilidad; a veces jerarquizados, a veces equiparados, a veces confundidos. Se encuentra la pareja "intelecto — cuerpo" como también "alma — sensibilidad". Hasta se observa el entrecruzamiento de los dos pares de términos, en Conf 105. Son variantes estilísticas que deben interpretarse según el contexto y sin destruir nunca la relación fundamental:

  • hombre
    • alma
      • intelecto — alma del alma
      • alma
    • cuerpo
      • sensibilidad — alma del cuerpo
      • cuerpo


El alma es considerada también según la tripartición platónica, lugar común en el helenismo, como intelectiva (en la cabeza), irascible (en el pecho) y apetitiva (en el vientre y sexo). Triple división que se subordina a la anterior en cuanto las dos últimas pertenecen al alma irracional, aunque no siempre es clara la subordinación (cf. Leg III 115). La intelectiva, de cualquier manera, se identifica siempre con el nous, o hegemonikon.

El cuerpo es considerado según varios esquemas. La sensibilidad se manifiesta en cinco sentidos, la corporeidad es composición de cuatro elementos2 , a veces la composición corporal se significa por el número siete: cinco sentidos más los órganos de la expresión vocal y de la generación. Si a este siete se le agrega la presidencia del intelecto, se obtiene la antropología de las ocho partes, ya divulgada por estoicos. Cuando algún interés exegético se impone, Filón abrevia el esquema para que el intelecto sea el número siete, como acontece en Abr 30 y en Her 225. En toda descripción del cuerpo el número de las partes tiene gran importancia, dado que es el nexo para unir las especulaciones aritmológicas del helenismo con la exégesis bíblica. Filón adopta y armoniza diversísimo material antropológico, sometiéndolo a combinaciones que dan por resultados esquemas ya binarios, ternarios, cuaternarios o más complejos, con permanente movimiento de sus términos. La construcción perfecta de un sistema no interesa a Filón, como tampoco le interesa la coordinación de las variadas fuentes que ha recibido. La discusión de su época sobre si es el cerebro o el corazón la sede del nous no interesa por sí misma, pudiéndose aceptar uno u otro esquema. Lo mismo dígase de las ideas contemporáneas que asignaban al alma una quinta sustancia, el éter. Lo que interesa es otra cosa: la descripción del hombre como círculos jerárquicos, en los cuales gobierna un principio superior. Cada círculo refleja la perfección de los superiores, y acoge la organización de los inferiores. El hombre es, pues, un microcosmos, donde el sol o el "dios" es el intelecto. Esta imagen tan difundida en el helenismo se ve incorporada a un nuevo horizonte: el intelecto que gobierna el compuesto humano es también en esto imagen del Dios bíblico que crea por la palabra o lógos.

Los niveles antropológicos que permiten a Filón la analítica del microcosmos, cada uno con un nivel superior y una relación estrecha con todos los demás, podría dibujarse esquemáticamente así:

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Este esquema no es todavía la imagen del hombre perfecto, sino más bien la topografía conceptual por donde se mueven las ideas de Filón.